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Las últimas películas dirigidas personalmente por Luc Besson, esto es, tanto su saga animada de Los Minimoys como Adele y el misterio de la momia (Les aventures extraordinaires d’Adèle Blanc-Sec), no nos devuelve, ni de lejos, al mejor Luc Besson, aquel de León el profesional (Léon, 1994) y Nikita, dura de matar (Nikita, 1990), o El quinto elemento (The Fifth Element, 1997) en otro orden más trivial pero no menos deslumbrante. Desde que en 2006 anunciase (naturalmente con la boca pequeña) que se retiraba del cine para ocuparse de cuestiones filantrópicas (1), se puede decir que en cierto modo sí nos ha dejado: entregado al capricho, para sí y para sus hijos (aunque lo comparta con los hijos de los demás), de adaptar la saga de libros infantiles ya citada de la que además él mismo es el escritor. O cuando por fin se pone a dirigir otra cosa, saliéndonos con la adaptación de los cómics de Jacques Tardi de Adèle Blanc-Sec (2), personaje de gran popularidad en Francia, y que en esta plasmación en cine resulta inane, flojo e incluso aburrido. No, no es de Adele y el misterio de la momia de lo que me apetece hablar hoy, mucho menos de Arthur y sus diminutos amigos, ni tan siquiera de Luc Besson en sí, a quien pese a todo profeso ciertos niveles de aprecio y admiración (no todo el mundo tiene el coraje de escribir eso de cara al público). Vamos a repasar, por el contrario, el inmenso trabajo que Besson viene realizando en pos del cine comercial de acción y fantasía a través de los productos que financia, realiza y distribuye con su compañía: Europa Corp.

Aún no se ha estudiado lo suficiente la tremenda influencia que la compañía de Besson y que Besson mismo tienen desde hace ya dos décadas en el contexto del cine industrial europeo. Especializados en un cine de espectáculo, de evasión, de atracción de parque de atracciones, de emociones cutáneas y reacciones viscerales, rabiosamente dirigido hacia el público que come palomitas (que podemos ser cualquiera de nosotros), sus películas son capaces de rivalizar en las marquesinas de los cines con las de Hollywood en un careo de tú a tú de explosiones, acción, artes marciales, personajes carismáticos, fotografía estética, cuidado trabajo de cámara, etc. El productor francés mira a los ojos, por ejemplo, a Jerry Bruckheimer, y le aguanta la mirada mientras le podría decir vacilón: ¡qué! Y ello sin perder una unidad de estilo muy clara en sus producciones, un lenguaje muy reconocible que conforma un mundo de alguna manera, les interese o no a algunos admitirlo, de autor.

De acuerdo, no siempre acierta. En su catálogo figuran títulos infumables, pero junto a otros de un interés irrefutable para un espectador aficionado al accioner, al thriller de acción o al tech noir.

Las inquietudes como productor de Luc Besson están ligadas a su propia carrera como director: en un país como Francia, inmensamente cinéfilo pero con un conocido desdén hacia los géneros fantásticos o colindantes (acción, aventuras, etc.) a pesar de la gran tradición del país hacia esas tradiciones en otros medios como el cómic (Metal hurlant, Blueberry, Barbarella, etc.) o la literatura (los seriales aventurescos de los Dumas, Merimèe, Feval, Hugo, etc.), es muy difícil encontrar quien te produzca proyectos del exotismo y la transgresión de Kamikaze 1999: El último combate (Le dernier combat, 1983) o En busca de Freddy (Subway, 1985). Así que su autor aprendió en seguida a involucrarse en sus producciones o a producírselas él mismo, para lo que fundó la compañía Les films du loup (Las películas del lobo). Enseguida dio un segundo paso, y la siguiente expansión de su papel de productor consistió en producir a otros, pero sobre proyectos suyos o con sus guiones, caso del muy reivindicable film de culto Kamikaze (1986, de Didier Grousset) (3).

A partir de Nikita cambia el nombre de su productora Le films du loup, la renombra Le films du dauphin, y empieza una etapa nueva, en la que se lanza de manera estable y definitiva a desdoblar su carrera paralelamente como director y productor. Continúa produciéndose ante todo a sí mismo, por supuesto, pero le coge el gusanillo a producir proyectos de otras personas. Se da cuenta de que existe la necesidad de que alguien lo haga, y él sigue creyendo en las posibilidades profesionales del cine comercial: “el cine jamás le salvó la vida a nadie, pero sí sirve como aspirina”, dice en una de sus citas más famosas, dando a entender que para él el cine es ante todo entretenimiento, nada trascendental, y bálsamo para aliviarnos de otras cuestiones de la vida graves de verdad.

Finalmente, su asociación con Pierre-Ange Le Pogam, antiguo alto cargo de la productora Gaumont y colaborador suyo desde los tiempos de Subway, cristaliza en la creación de Europa Corp.

Estilo Besson: el cinema du look.

En 1989, el crítico de cine Raphaël Bassan acuñó en el número 449 de la revista La revue du Cinema el término cinema du look para referirse a un “movimiento”, más teórico que real, de nuevos directores franceses de los 80 que estaban haciendo un cine más preocupado por el estilo que por la sustancia, por el espectáculo que por la narrativa, y enfocados hacia un público más joven y emotivo, menos intelectualizado. En esta familia incluyó a Jean-Jacques Beineix (Betty Blue), Leos Carax (Les amants du Pont-Neuf) y por supuesto a Luc Besson.

El estilo visual y narrativo de las producciones de Europa Corp podría enmarcar la práctica totalidad de sus frutos dentro del cinema du look. Sus modelos parecen emanar claramente de las propias películas dirigidas por Besson, y puede apreciarse parentescos de tono y estilo entre la mayoría de ellas, como miembros de una misma familia o como si hubiera una mano común de autoría tras todas ellas. ¿Es Besson un productor-autor? El empirismo puro nos dice que no puede caber la más mínima duda. Él nos alerta, prevenido sobre lo que estamos a punto de decir: “Mi mejor cualidad como productor, es que soy director”, dice Besson: “Pienso como ellos, como las personas que me proponen los proyectos, y respeto muchísimo su trabajo. Si le preguntas a cualquier director que haya trabajado conmigo, que dirá que apenas aparezco por el set de rodaje. Sólo voy cuando ellos me llaman”. Si eso es cierto, la coherencia estilística que lucen la mayoría de sus producciones ha de deberse al hecho de trabajar una y otra vez con los mismos profesionales: la noción de factoría, algo que en España ha intentado Filmax con un admirable éxito temporal (4). Y sin embargo, está ahí, en (casi) todas. “Estoy muy presente antes y después del rodaje, eso es cierto”, al menos reconoce.

Los proyectos indistintamente los traen los artistas o se proponen desde la producción: “No hay reglas”, dice Besson: “hemos querido construir un oasis al que puedan venir los cineastas; si traen una idea y es buena, y son profesionales buenos, se la producimos; si simplemente son profesionales buenos y encajan en alguna producción nuestra, aunque no tengan un guión propio bajo el brazo, les damos trabajo.”. Muy buen rollo todo. Claro quesegún a quién le preguntes te dirá otra cosa: Julien Seri, el primer director asignado aYamakasi (2001, acabada por Ariel Zeitoun), despedido por Besson durante el rodaje de ese film, va por ahí diciendo que Besson es un dictador, y que sus planes de rodaje son demenciales y explotadores. Es probable que algo de prisa y trabajo a destajo haya, cuando durante el rodaje de Taxi 2 (2000, de Gérard Krawczyk) incluso llegó a producirse un accidente mortal en el que perdió la vida el cámara Alain Dutartre, hecho por el que tanto Besson como el director Krawczyk tuvieron que dar explicaciones ante un juez. Claro, recordemos también que negrero ya le llamaban a Roger Corman, con quién el caso Besson puede compararse. “Cuando yo voy a un rodaje –una de las razones por las que prefiero no hacerlo-, los técnicos se ponen un poco nerviosos, y piensan que pasa algo…”. Por fin: “Cuando estás trabajando conmigo, más vale que no te duermas; me gusta cambiar cosas, añadir cosas, quitar cosas… Me gusta tener a la gente atenta.

Mitad creador que alimenta nuestros sueños, mitad empresario que dirige sus asuntos siempre con la primera y la última palabra; inconformista y capitalista. Besson concilia ambas cosas sin problemas, va a lo suyo, pero ha sabido crear a su alrededor un nuevoestablisment a su imagen y semejanza: “Jean-Luc Godard y François Truffaut se rebelaban contra los valores culturales establecidos usando el cine como medio de expresión simplemente porque era el más de vanguardia en aquel tiempo“, dijo a New York Times. “Hoy, la nueva revolución tiene lugar enteramente dentro de la industria, y es conducida por la gente que quiere cambiar el aspecto de las películas para hacerlas más convincentes y agradables de mirar”. “Películas agradables de mirar”, el credo de Luc Besson.

Europa Corp: balance de resultados

Ha producido casi 100 películas en los últimos 10 años, lo cual arroja un balance de 10 títulos al año. Dicen en Francia, y bien parece verdad, que los pilares de su cinematografía son dos: Studio Canal + y Luc Besson. Las películas que produce suelen ser francesas, pero también se embarca a menudo en coproducciones europeas, europeo-estadounidense, o específicamente danesas, italianas… e incluso españolas. Todo ello convierte Europa Corp en la productora más grande de Europa y una de las más importantes del mundo.

De entre toda la inundación de títulos de su escudería, es evidente que muchos son muy malos, y gran parte de ellos han sido un fracaso comercial. Sin embargo, otros son muy interesantes, se han convertido en títulos de culto o han cosechado importantísimos beneficios en todo el mundo, ya que el cine de Europa Corp está orientado de manera muy cosmopolita hacia el mercado internacional. Gracias a los beneficios de los títulos que triunfan compensan los que no lo hacen, y así en general Besson sigue ganando dinero, es autosuficiente y no suele necesitar inyectar capital de su propia fortuna para mantener ese ritmo de actividad.

Es participataria en la propiedad de Euro Media Group, Quinta Communications y Frontline, e incluso tiene una filial en Japón: Europa Corp Japan. Y no para de crecer: se prevé que en 2012 abran los estudios de Europa Corp en la Cité du Cinema próxima a París. Se trata de un complejo de 9 estudios para rodajes con una superficie total de más de 50 km cuadrados.

Quién es quién en el Universo Europa Corp

PIERRE MOREL. Hombre de la casa de siempre, era el tío que manejaba la stedy cam en la época de Juana de Arco (Joan of Arc, 1999) del jefazo Besson, en Transporter (2002, de Louis Leterrier y Corey Yuen) ya había ascendido a director de fotografía. Besson llevaba todo ese tiempo echándole el ojo y contento con su trabajo, Pierre Morel era un hombre extremadamente resolutivo en un rodaje, así que en 2004 consideró que podría estar preparado y le ofreció si quería dirigir Distrito 13 (Banlieue 13), un proyecto de la compañía que aún no tenía director. Morel aceptó, y a partir de ahí se ha convertido en uno de los más prominentes y prometedores directores de cine de acción de nuestros días. Venganza (Taken, 2008), protagonizada por Liam Neeson, ha sido su consagración, resultando ser una de las películas sorpresas en Estados Unidos en 2009 recaudando solo allí 145 millones de dólares (para que el lector se haga una idea, el presupuesto del rodaje fue de 25) y 226 millones en todo el mundo. En 2010 regresó, bajo la presión de todos los críticos que le observaban, con la trepidante pero mucho peor Desde París con amor (From Paris With Love, 2010), con John Travolta, aunque esta vez el éxito de taquilla no le sonrió (el 2010 ha sido un año especialmente cruento para los resultados económicos del cine de acción, con la excepción de Los mercenarios de Stallone). Aún así, sus tres películas nos parecen estupendas, y esperamos con curiosidad su punto de vista sobre Dune, si es que la nueva versión que se planea se mantuviese en sus manos hasta el final.

GÉRARD KRAWCZYK. De ascendencia polaca, fue un hombre-para-todo dedicado al cine desde los 80 en las más diversas labores. Entró en contacto con Luc Besson como director de las escenas de acción de Taxi (1998, firmada oficialmente por Gérard Pirès), y a continuación pasó a ser ayudante de dirección de la segunda unidad en Juana de Arco, a pesar de que para entonces él ya había dirigido un par de películas. Escalar puestos en Europa Corp no fue un problema, y en 2000 la serie Taxi, cuya primera parte había sido un exitazo sorpresa, pasó a estar directamente en sus manos. Así rodó Taxi 2 (2000), Taxi 3 (2003) y Taxi 4 (2007), también con amplia taquilla, convirtiéndose en uno de los directores característicos de la compañía durante un importante periodo, haciéndose cargo también de Wasabi (2001) oFanfan la tulipe (2003). En realidad, está mucho peor dotado que Pierre Morel, por ejemplo, pero está dotado de un sentido de lo estético muy del gusto de Besson.

LOUIS LETERRIER. Hijo de un director de cine (François Leterrier) y de una diseñadora de modas (Catherine Leterrier), estudió cine en Nueva York, y prestó labores técnicas como auxiliar en Alien: Resurrection (1997) que dirigía en los USA su compatriota Jean-Pierre Jeunet. De regreso a su Francia natal, continuó trabajando como ayudante de director de segunda unidad y ayudante de director, hasta que en 1999 participa por primera vez en una producción Europa Corp, Juana de Arco, igual que muchos de sus colegas que acabarían dirigiendo los títulos principales de la compañía la siguiente década. Y así fue: Leterrier es asignado en 2002 para dirigir Transporter, sobre un guión del mismísimo Besson, pero dada su inexperiencia rodando escenas de acción que resultasen trepidantes, acaba compartiendo el crédito de director con Corey Yuen, que se encargó de las mejores escenas de la película. El film, protagonizado por el inglés Jason Statham se convertiría en uno de los mayores éxitos de la productora y por extensión del cine de acción reciente, constituyendo hoy en día un clásico de culto total. Como en el caso de Krawczyk con la serie Taxi, Transporter comienza a generar secuelas, y Leterrier se hace cargo también de Transporter 2 (2005), siempre con Statham como estrella. Y seguramente también habría hecho Transporter 3 (2008), pero no pudo (la hizo Olivier Megaton) porque para entonces sus servicios ya habían sido requeridos por Hollywood, y se encontraba allí grabando con capital enteramente americano la superproducción El increíble Hulk (The Incredible Hulk) protagonizada por Eduard Norton, a la que siguió recientemente, también en USA, Furia de Titanes (Clash of the Titans, 2010). Y parece que en América va a continuar, dado que tiene un par de proyectos entre los que se encuentran Furia de Titanes 2 y un proyecto de ciencia ficción que se llamaría Gravity. Pero bueno, todo esto último ya fuera de Europa Corp, aunque no cabe duda que recogiendo lo plantado al hacerse un curriculum bajo el ala de Luc Besson. Un curriculum francés, por cierto, en el que también es importante ver aquella otra producción Besson: Danny the Dog (2005), protagonizada por Jet Li. Está claro que Louise Leterrier sabe lo que es el éxito.

CHRIS NAHON. Publicista, videoclipero, fotógrafo, reúne las cualidades estéticas que le interesan a Luc Besson para sus películas de acción “agradables de mirar” (sic). Así que la apadrinó y le hizo responsable de El beso del Dragón (Kiss of the Dragon, 2001), el film de artes marciales protagonizado por Jet Li, que no sólo es el debut como director de Nahon, sino que permanece hasta hoy como su mejor película. Más tarde Nahon salió de debajo del ala de Besson y voló a otros territorios, trabajando con otra gente, aunque reencontrándose con otros colaboradores típicos de la Europa Corp, como Jean Reno en El imperio de los lobos (L’empire des loups, 2005) y recabando finalmente entre los USA, Japón y Francia en Blood the Last Vampire (2009), adaptación con actores de carne y hueso del famoso anime de Hiroyuki Kitakubo; Luc Besson no tuvo ya nada que ver con ninguna de estas dos últimas.

COREY YUEN. Cineasta hongkonés, ya era una estrella incontestable de relieve internacional antes de conocer a Luc Besson, considerado uno de los mayores creadores de cine de artes marciales que hay en activo en la actualidad: director, productor, actor y sobre todo coreógrafo de escenas de lucha. Estudió artes marciales en la Opera de Pekin en la misma generación que algunos de sus mejores amigos: Jackie Chan, Sammo Hung o Yuen Biao, a la postre, y como el lector sabe, tres de las mayores estrellas de cine de artes marciales. Yuen empezó a hacer películas a la vez que ellos, en los 70, pero a diferencia de sus amigos, se preocupó más por las cuestiones más técnicas del cine, por estar al otro lado de la cámara. Trabajó muchísimo con Jackie Chan, diseñando y coordinando las escenas de artes marciales, y también coincidió numerosas veces con Yuen Woo-Ping, el que director y coreógrafo de escenas de lucha más famoso del mundo (director de películas como El mono borracho en el ojo del tigre, La serpiente a la sombra del águila, etc, y coreógrafo de las escenas de lucha de películas como Matrix o Kill Bill). En la década de los 80, comenzó también a dirigir sus propias películas, aunque jamás abandonó sus labores de coreógrafo marcial. También fue en aquella década cuando comenzaron a solicitar sus servicios en Occidente, sobre todo en películas de Hollywood, cuyas peleas se hace cargo de concebir y coordinar. En América dirige igualmente, haciendo películas con gente como Jean Claude VanDamme (Retroceder nunca, rendirse jamás). Y así hasta llegar al siglo XXI, en el cual será Luc Besson el que solicite sus servicios también desde Francia, para coreografiar las escenas de acción de Jet Li en El beso del dragón o Jason Statham en la serie Transporter en sus tres entregas (la primera, de hecho, la codirigió junto a Louis Leterrier). Precisamente con Statham y/o Li coincide en muchas películas también en los Estados Unidos. Y así, triangulando entre USA, Francia y China, todavía hoy es uno de los más grandes en su campo.

Hitos de Europa Corp

De toda esa ingente cantidad de celuloide que ha dado Europa Corp, por ser las que mayor éxito han obtenido o aquellos títulos más relevantes en la historia de la compañía, destacamos:

Sin contar las propias películas dirigidas por Luc Besson, se destacan por su especial significación popular:

TAXI. Serie de películas de acción y coches muy entretenida, de tono desenfadado y ritmo ágil, iniciada en 1998 por el éxito sorpresa del primer film, una producción modesta y de pocas pretensiones. Narraba las peripecias de un aspirante a piloto de coches de carreras (Samy Naceri) que se ve obligado a aceptar un trabajo de taxista, y que sin comerlo ni beberlo se ve implicado en una trama policiaca junto a un policía en horas bajas (Frédéric Diefenthal). La posteriormente aclamada y escarizada Marion Cotillard era la novia del intrépido taxista, que en la película no entendía en qué se estaba dedicando tanto su chico. En vista del éxito mundial de Taxi, no tardaron en hacerse secuelas, tantas como ha venido durando el favor del público, y hasta ahora ya van tres (Taxi 4, data de 2007). Los protagonistas se han mantenido a lo largo de toda la saga, así como la ambientación de las tramas, que siempre incluyen trepidantes persecuciones de coches y exhibiciones de conducción, en las calles de Marsella. El rodaje de Taxi 2, de hecho, cuenta con la siniestra anécdota ya referida en este texto: un accidente mortal durante el rodaje de una de las escenas en el que perdió la vida un cámara. Al margen de esto, Taxi 2 es tan divertida como Taxi. Taxi 3 y 4, por el contrario, son cesiblemente inferiores, aunque siempre por encima del límite del entretenimiento. EnTaxi 3, realiza un cameo Sylvester Stallone. Anécdota: el taxi del protagonista es, en todas las películas, un Peugeot: el 406 hasta la tercera, y el 407 en la cuarta. Entre las cuatro películas, podemos afirmar que nos encontramos ante la serie cinematográfica más taquillera de la historia de Francia. En 2004 los americanos, como no podía ser de otro modo, se apuntaron al fenómeno realizando su remake: Taxi, derrape total (Taxi, de Tim Story), en cuya producción también participó Luc Besson, atento a todas las oportunidades.

EL BESO DEL DRAGÓN (Kiss Of the Dragon, 2001, de Chris Nahon). Jet Li llevaba más de una década como rey del cine de artes de marciales en el seno de la industria cinematográfica de Hong Kong, con títulos tan fundamentales como Las artes marciales de Shaolin(Nan bei Shao Lin, 1986, de Liu Chia-Liang), la supertaquillera serie de Erase una vez en China (Wong Fei Hung, 1991, de Tsui Hark, con secuelas en 1992 y 1993), Swordman II (Xiao ao jiang hu zhi: Dong Fang Bu Bai, 1992, de Ching Siu-Tung y Stanley Tong), El último héroe en China (Wong Fei Hung: Chi tit gai dau neung gung, 1993, de Jing Wong y Yuen Woo-ping), y un larguísimo etcétera. Se introdujo en el cine de acción occidental a partir de Arma letal IV (Lethal Weapon 4, 1998, de Richard Donner), y en seguida su nombre le empezó a resultar muy conocido al espectador europeo y norteamericano ajeno al cine hongkonés, gracias a títulos como Romero debe morir(Romeo Must Die, 2000, de Andrzej Bartkowiak) o El único (The One, 2001, de James Wong), tan vistosas como huecas. En ese punto, el ambicioso Li se debió de dar cuenta de que o se resignaba a volver a su país, o corría el riesgo de que en Hollywood le encasillasen en películas como estas dos últimas, por lo que trató de promocionarse a sí mismo a papeles de más profundidad. Y para ello contactó con Luc Besson, a quien admiraba por León el profesional, justo el tipo de película que él estaba buscando: una que aunase la acción con una importante dimensión dramática y psicológica. Así que Jet Li le presentó un argumento, y a Besson le pareció una magnífica idea adentrarse en el cine del que era experta la estrella china. No nos engañemos: lo importante, lo más recordado de El beso del dragón, es la acción. Pero eso no quita para que el personaje central sea más vulnerable y humano de lo habitual en el cine de artes marciales. Está por encima, claro está, la vena bessoniana que tira hacia el espectáculo, pugnando todo el tiempo por salir. Tal vez por eso el resultado quedó un poco a medio camino de donde su impulsor lo quería llevar. Pero aún así, El beso del dragón resulta una película de artes marciales bien elaborada e interesante.

WASABI. (2001, de Gérard Krawczyk). Wasabi fue hecha porque Luc Besson y su amigo y actor fetiche, Jean Renó, quería rodar una película en Japón, país al que consideraban muy interesante como escenario para un thriller de acción. Buscaron socios allí, y de todo ello salió Wasabi, un policiaco de acción protagonizada por un violento policía francés que va a parar a Japón al acudir al enterarse de que una mujer japonesa de la que estuvo enamorado acaba de morir en circunstancias extrañas. Yakuzas, humor, acción y mucha caricatura de la cultura japonesa… Entretenidísima, como no podía ser menos, goza del carismo de Renó y en cierto modo parece una versión refleja y macarra de El beso del dragón, con mucho peores escenas de peleas pero con humor socarrón. Eso sí, verlas en un programa doble puede resultar muy cansado.

TRANSPORTER (2002, de Louis Leterrier y Corey Yuen). La joya de la corona, auténtico film de culto e hito del cine de acción de la última década. Fue el título que catapultó a la fama definitiva a Jason Statham, el número uno indiscutible del cine de acción actual. Inspirada en una campaña de anuncios de BMW (que parecían más bien cortometrajes cinematográficos), Transporter combina un concepto visualmente muy potente (la imagen de ese chofer de traje impoluto y el cochazo, BMW o Mercedes) con acción trepidante, artes marciales, explosiones y erotismo. Si a eso le sumamos el extraordinario tratamiento de la violencia obra del coreógrafo de artes marciales Corey Yuen, obtenemos un clásico que generaría (de momento) dos secuelas. Transporter 2 (2005), al mismo nivel que la primera, siendo Transporter 3 (2008) la más floja. Statham, centro de toda la serie, venía de haber trabajado en los films de Guy Ritchie, pero a partir de este momento se convertiría en la estrella más carismática del cine adrenalítico.

ONG-BAK, EL GUERRERO MUAY-THAI (Ong-Bak, 2003, de Prachya Pinkaew). Como prueba del enfoque internacional de su visión de negocio, Luc Besson encontró en Cannes la película de Pinkaew que consagró a Tony Jaa como la nueva estrella de las artes marciales, y decidió adquirirla para su distribución en Europa y Estados Unidos.

ALTA TENSIÓN (Haute tension, 2004, de Alexandre Aja). Otra consagración, aunque Aja ya había hecho previamente un largometraje (su debut, la desconocida Furia de 1999), fue Luc Besson el que le dio el respaldo para realizar la que sería su gran salto al éxito, a convertirse en uno de los principales valores del cine de terror contemporáneo. Lástima que Europa Corp no inmersiones más a menudo en el género terrorífico, con la salvedad principal que veremos más adelan

DANNY THE DOG (2005, de Louis Leterrier). De las dos películas de Jet Li para la factoría Besson, este segundo resulta mucho más entretenido e incluso trepidante, constituyendo uno de los mayores éxitos, e incluso título de culto, de Li fuera de China. Dirige Louis Leterrier, el de Transporter, cada vez cogiendo más soltura, y esta vez el responsable de las coreografías de peleas es nada menos que Yuen Woo-ping (posiblemente el número uno mundial). Un hombre manipulado desde niño, apenas un esclavo adiestrado como un perro, tendrá la oportunidad de luchar por su libertad y ayudar de detener a los mafiosos que hasta ahora eran sus amos. Un argumento lo suficientemente sugerente como para permitirle a Jet Li actuar, y dejar espacio para que guionista (el propio Luc Besson) y coreógrafos marciales se encarguen de poner toda la salsa en las jugosas escenas de acción, arropados por una fotografía de Pierre Morel (a la postre, el que sería director revelación con Venganza).

LOS TRES ENTIERROS DE MELQUIADES ESTRADA (The Three Burials of Melquiades Estrada, 2005) o REVOLVER (2005, de Guy Ritchie) son dos ejemplos de la faceta de productor de Besson de proyectos más personales o de apoyo a autores más interesantes y fuera del contexto habitual de cine de acción al que pertenecen la mayoría de sus películas. Y es que cada año hace falta una secuela deTransporter o de Taxi (por ejemplo) que permita invertir también dinero en cosas menos evidentes, más arriesgadas, pero que artísticamente puedan merecer la pena.

VENGANZA(Taken, 2008, de Pierre Morell) El mayor éxito de Europa Corp en los dos últimos años, y la revelación de Pierre Morell como una de las promesas del cine de acción actual. Protagonizada por Lian Neeson, y en la ola de nuevas películas de justicieros y/o venganzas (Sentencia de muerte, La extraña que hay en ti), Venganza es probablemente la mejor,

FRONTIERS (2008, de Xavier Gens) Después de descubrirnos a Alexandre Aja con Alta tensión, Frontiers ha sido la otra gran incursión Europa Corp en el terror, descubriéndonos a Xavier Gens, que no tardaría en saltar el charco y encargarse de HITMAN, adaptación del célebre videojuego en coproducción de Estados Unidos con Besson. Frontiers comienza en un contexto social a lo La haine para saltar a convertirse en una agradable nueva variación de La matanza de Texas, repleta de acción, sangre, terror y otras cosas muy divertidas.

DESDE PARÍS CON AMOR (From Paris With Love, 2010, de Pierre Morell) la confirmación en el Olimpo de los directores de accioners para Pierre Morell tendrá que esperar después de este pequeño paso atrás, rodado con habilidad y formalmente deslumbrante, pero que adolece de un guión tan flojo que poco aportó tanto al panorama del género como a la carta de presentación de su director. John Travolta está desatado y tiene un papel tan extravagante que le permite sobreactuar como a él le gusta, y hay montones de momentos de acción de la buena. Pero el armazón no funciona y ni si quiera está muy claro qué persiguen los personajes, yendo de un lado para otro. Tan arrastrado como el protagonista se siente el espectador. Es como el personaje de Travolta hubiera escrito también el guión…

El legado: los imitadores

Solo hace falta ver Dobermann de Jan Kounen para detectar hasta qué punto “la manera Besson” ha calado hondo. El imperio de los lobos(L’empire des loups) de Chris Nahon, “Blood: The Last Vampire”, del mismo, o “El pacto de los lobos” serían películas impensables en Francia si no hubiese existido nunca Luc Besson.

Notas

1. Monsieur Besson es bastante rico y realmente ya no necesitaría trabajar más para vivir. Continua ligado al cine por una mezcla inversión y pasión personal que comprendemos, y además se dice que da soporte financiero a fundaciones ocupadas en temas como el apoyo a jóvenes de suburbios económicamente desfavorecidos, el desarrollo sostenible, etc.

2. Cuyos álbumes son editados en España por Norma Editorial.

3. He de confesar, aunque sea en esta nota, que Kamikaze, el film del sociópata rencoroso que mata a través de la televisión, me impresionó en mi tardo-niñez.

4. Que parece ser que está truncándose, según apuntan las noticias recientes.

 

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