Esta es la película de Enzo G. Castellari conocida en inglés como Inglorious Bastards, “bastardos sin gloria”, la que homenajeaba Quentin Tarantino en el título de Malditos bastardos (Inglorious Basterds). ¿Es para tanto, se merece el homenaje? Todos sabemos que Tarantino tiene una cultura cinéfaga inmensa, y que atesora entre sus favoritas un buen montón de películas de serie B. Pero tonto el tipo no es, más bien al contrario: tiene buen gusto al detectar el potencial o en rescatar gemas ocultas, sea musicales en sus bandas sonoras, sea como en este caso, rescatando un film de género de los años 70. En efecto, Aquel maldito tren blindado es una película magnífica, una vez más Tarantino tuvo razón.
Si hay un factor por el que destaca Aquel maldito tren blindado, es por su dinamismo. Tiene un ritmo que debería estudiarse en las escuelas, y compone unos personajes con apenas un boceto de cada uno. Los protagonistas son un pelotón de criminales en medio de la Segunda Guerra Mundial: son todos norteamericanos, y se les acusa de diversos delitos, entre ellos la deserción, pero también el asesinato o el robo. Tan solo el oficial, el teniente Robert Yeager interpretado por Bo Stevenson, el Burt Lancaster de serie B, ha sido detenido por algo en realidad loable: desobedecer una orden que habría supuesto la muerte innecesaria de civiles. El resto de los personajes, son unos más y otros menos, una panda de “hijos de puta”, como bien sugiere el título en inglés. Con apenas tres ideas sobre cada uno, desde su físico y hasta alguna manía recurrente, el espectador los conoce, y de alguna manera, a pesar de sus delitos, simpatiza con ellos. Este extraño grupito será trasladado en camión hasta el lugar en el que habría que someterlos a consejo de guerra. Pero un ataque de la aviación alemana provoca que escapen y que se conviertan en un improvisado pelotón. Buscando llegar a Suiza, por el camino irán pasando peripecias que les pondrán a prueba, en las que se verán haciendo también cosas buenas, e incluso heroicidades. Son unos anti-héroes de libro, un “grupo salvaje” en una huída hacia delante. A media película, una rocambolesca confusión los coloca ante una misión suicida: atacar el tren blindado del título, en el que los nazis transportan una bomba que podría cambiar el curso de la guerra. Aunque no tienen nada que ganar, hagan lo que hagan son un grupo sin acceso a “la gloria”, aceptarán luchar por última vez del lado de los buenos, y no solamente por sí mismos.
El film se compone de un encadenado non-stop de situaciones que culmina cada una con una gran escena de acción exagerada, con decenas de extras muriendo de manera acrobáticas, un aprovechamiento de cada lira del presupuesto que luce como si fuera una película de guerra más importante, y un encomiable sentido del espectáculo y celebración del cine. Incluso hay mujeres desnudas con ametralladoras. Obviamente estamos en un punto intermedio entre Los doce del patíbulo y la ya mencionada de pasada Grupo Salvaje. No por nada hay quien llamó a Enzo G. Castellari “el Peckinpah de los pobres”, como si el Peckinpah original hubiera hecho muchas superproducciones. Pero Aquel maldito tren blindado tiene ese tono del mejor spaghetti western y el desenfado justo para destacar en cualquier programa doble en el que la incluyas. Sobre todo su primera mitad tiene el tempo perfecto, y los protagonistas funcionan como “el equipo A”, cada uno tiene su rol y su estereotipo, y se atienen a él con verdadera eficacia.
Junto al mencionado Bo Stevenson, en el reparto cabe destacar el siempre carismático Fred Williamson, el típico del cine italiano Peter Hooten, Jackie Basehart o el melenas Michael Pergolani. Castellari no estará a la altura de Fellini o Leone, y probablemente ni siquiera a la de Argento. Pero tiene filmografía de sobra para demostrar que lo de este film no fue un logro casual, y que sabía dominar el ritmo: ahí están clásicos como Keoma, La policía detiene la ley juzga, Tuareg, Tiburón 3 o 1990: los guerreros del Bronx, en géneros de lo más variados, desde el spaghetti western, el poliziesco, las explotations de The Warriors o Tiburón, el bélico, etc.




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