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Faces of Death es una mítica película, diría histórica incluso, de 1978. Dirigida por Conan Le Cilaire, que en realidad era el pseudónimo de John Alan Schwartz, se podía englobar dentro del subgénero de películas mondo. Los mondos eran falsos documentales sensacionalistas que no dudaban en incluir toda clase de escenas morbosas bajo una pretendida pátina de autenticidad, que en muchos caos era completamente falsa: muerte, sexo raro, rituales exóticos, costumbres extravagantes… esa clase de cosas. En un mondo podías ver el rito de fertilidad de una tribu de Bormeo (todo falso, todo hecho con actores y rodado en Costa Rica), un restaurante en Hong kong en el que pueden comer fetos, o una sangrienta cacería de focas. Me temo que las escenas de maltrato o muerte animal sí solían ser auténticas, un poco igual que pasaba con las película de caníbales tipo Holocausto canibal o Comidos vivos (ambos sugéneros estaban emparentados en más de un punto). El resto de burradas mostradas, podía ser real o fingido mediante actores y efectos especiales, según el caso. Lo importante era el impacto, y todo lo demás era secundario: si tienes que fingir, finges, y si puedes que usar una escena real de autopsia, la usas, no había muchas consideraciones morales en torno a estas películas.

En el caso de Faces of Death (la de 1978, insisto), tenemos un supuesto documental sobre la muerte en todas sus facetas, presentado por un supuesto doctor psiquiatra, que se nos presenta como Francis B. Gröss (en realidad interpretado por Michael Carr). El documental consiste en una correlación de clips en los que podemos ver a gente morir mientras el doctor hace comentarios de pretendido valor clínico. Obviamente todo es una patochada. Los comentarios en off son estúpidos, irritantes, y en algún caso, dada la gravedad de lo mostrado (como ejecuciones de pena de muerte) suenan tremendamente fascistas. Entre tanto, en imagen vemos toda clase de maneras chocantes de morir, algunas pueden que estén realmente tomadas de informativos de países en guerra, pero la mayoría son actuadas. El concepto y único fin del film es el morbo, dirigido a personas de las que no apartamos la mirada cuando vemos un accidente. Pero lo peor de Faces of Death es que la película es tan mala que resulta aburrida. ¿Puedes aburrirte viendo gente morir supuestamente en la vida real? ¿Puede haber algo más duro que eso? Y sin embargo así era. Este film era popular en las redes de intercambio entre aficionados en VHS. Nos pasábamos unos a otros copias de copias, con lo que a la nefasta calidad del film de origen hay que sumarle la pobre calidad de la copia. Pero eramos jóvenes, buscábamos películas cuanto más undergrounds mejor, y el mondo ya bordeaba el snuff sin llegar a serlo del todo. Seguramente ese era el secreto del éxito de Faces of Death y similares: en cines grindhouse seguro que funcionaron bien junto a películas nudistas o subproductos similares; en VHS satisfacían la curiosidad completista o morbosa de jóvenes. Afortunadamente el subgénero cayó en decadencia y desapareció. O no, ya que yo diría que lo que ha hecho es convertirse en otros formatos más contemporáneos, que viven gracias a Internet.

Este Faces of Death de 2026 es una película conceptualmente muy interesante: primero porque no es un remake de la de 1978, serlo no tendría ningún sentido, sino que se apalanca sobre ella, habla explícitamente de ella, haciendo un ejercicio de meta-realidad, y construye otra cosa. Segundo, porque eso que construye nos habla precisamente de lo que yo empecé a insinuarles al final del párrafo anterior: que el mondo morboso, en realidad, goza hoy de mejor salud que nunca, gracias a las redes sociales. Ni siquiera tienes que irte a la dark web, hasta en redes tan monitorizadas y moderadas como YouTube hay contenido violento más que dudoso… Y no digamos en Tiktok, o en otras plataformas. Precisamente el hecho de que YouTube (la plataforma rey) esté tan restringida es casi una invitación para usar moderaciones más laxas en otras redes, ya que esa es su manera de poder competir.

La protagonista de Faces of Death 2026 es una moderadora de una de estas redes sociales de compartición de videos: cuando alguien denuncia un video, su trabajo consiste en visualizarlo (a veces solo parcialmente) y decidir, en unos segundos, si la denuncia es pertinente y el video debe ser baneado, si basta con una advertencia, o el video se puede aceptar. Al principio de la película la vemos haciendo su trabajo, y impresionante lo rápido que procesa peticiones: en apenas un minuto puede haber decidido sobre más de 20 videos, lo que nos da una idea del conocimiento con el que lo hace, más fruto de la intuición y de la pinta. Otra cosa que impresiona, es que la mayoría de cosas las da por aprobadas, por muy violentas que sean. Tiene ciertos límites (violencia sexual, por ejemplo), pero cosas como las humillaciones no suponen un problema. Es lo que la gente quiere ver, y es lo que la plataforma les da para mantener buenos ingresos de publicidad. El VHS que nosotros compartíamos de copia a copia, ahora es en 4K y se consume en un scroll infinitivo por gente de todo tipo, incluidos menores.

La protagonista misma arrastra un trauma, porque ella fue protagonista de un video, algo parecido a un reto, que salió mal: su hermana y ella se grababan en la vía del tren, y tenían que saltar cuando el tren estuviera cerca. La hermana tropezó, y el tren la mató. El video, horrible y tan espantoso para ella como cabría suponerse, fue un éxito viral en Internet, y ahora la protagonista es conocida como una celebrity, “la chica del tren”, y adolescentes se le acercan y se quieren hacer selfies con ella. ¿Se dan cuenta de cuántas cosas tenemos aquí? Primero está el tema de lo rematadamente imbéciles que parece tantísima gente, haciendo retos peligrosos en Internet, y de cómo el afán de notoriedad y la adicción a los likes han llevado a nuestra sociedad a tener que soportar demasiados de estos accidentes. Segundo, la banalidad de los consumidores de estas imágenes, que no comprenden el significado, para los que todo es simplemente guay, no entienden la violencia, la muerte, el dolor o la humillación como realidad. Tercero, cómo el mercantilismo de estas sensaciones es un caso llevado al extremo de cómo el capitalismo y la libertad puede llegar también a ser tóxico. ¿Si la gente quiere un atropello de tren, les damos un atropello de tren? ¿Es libertad de expresión compartir eso?

La trama de la película comienza cuando esta protagonista detecta una serie de videos nuevos de contenido inquietante, porque parecen mostrar muertes reales. Consulta con sus responsables, y le dicen que los deje circular, que serán fake probablemente. Ella no se queda cómoda, y pregunta en RedIt. Este es otro detalle realmente actual y verídico: es lo que haría alguien en nuestra época, preguntar en un foro, y RedIt es hoy por hoy el más popular. Así como una respuesta le pone en la pista de la película Faces of Death, la película de la que comencé hablándoles. Y así es como ella descubre que un asesino en serie está remakeando esa película en videos shorts de Internet.

La película funciona a dos niveles: el contextual, tal y como he expresado, es muy rico e interesante. La trama del psicópata y la lucha de la protagonista contra él, sin embargo, es rutinaria y poco estimulante. A medida que pasa el metraje, el guion se ve en la necesidad de empujar precisamente eso: la historia del asesino en serie y la chica que es la única que lo sabe. Y eso implica que a partir de la mitad de Faces of Death 2026 hay poco que rascar. Al final el film es un poco flojo, el desenlace no destaca ni importa, no va a ningún lado. Sin embargo, algunos de los temas apuntados en su plano de contexto son tan interesantes, que como mínimo merece el peaje de pasar por su metraje completo, y echar un ojo a esta película. Barbie Ferreira está bien en su papel, y las muertes son suficientemente sanguinolentas. Si además da para pensar sobre la violencia en las redes sociales y la estupides general del scroll en el que vivimos (y sobre todo viven nuestros jóvenes), aún mejor.

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